El alto rendimiento en la vida de jóvenes futbolistas
- Ibai Etxebarrieta
- 9 nov 2022
- 3 Min. de lectura

“Después del fútbol es importante vivir de algo”, nos dice Nacho Quintana, centrocampista del Sevilla Atlético, el filial del club sevillista. Los jóvenes deportistas lo tienen claro, además de la exigencia que requiere ser un deportista profesional, es necesario no perder el foco respecto al futuro y tener más opciones aunque suponga un doble esfuerzo.
Quintana es uno de los tres deportistas a los que hemos entrevistado para conocer mejor las exigencias y sacrificios que supone el deporte de élite. Nacho Quintana, Jaime Durán e Iván Morante son tres futbolistas que desean llegar a primera división, pero que, ya, a día de hoy, hacen del fútbol su profesión. Todos coinciden en que para llegar a donde están, han tenido que hacer mucho esfuerzo: “No es fácil ponerse a estudiar, ver clases o hacer trabajos mientras dedicas tantas horas de entrenamiento y viajes, que suponen un gran desgaste físico y psicológico”, afirma Durán, portero del F.C. Mallorca B y estudiante de Periodismo.
Los deportistas cuentan con días de descanso en los que no tienen que acudir a entrenar, pero también existen los llamados “días de recuperación”. Para Morante “es de los días más importantes de la semana porque es el que marca el inicio de la siguiente para poder llegar bien al partido”. Estos días es necesario acudir a la ciudad deportiva del club para hacer ciertos ejercicios y rutinas que les ayudan a prepararse: “Es muy importante que vayas al fisio a hacer tratamientos de lo que necesites, los músculos que estén más cansados y sobrecargados; haces también bañeras heladas, porque el agua fría es buena para los músculos”, desarrolla Morante.
Además del sueño y descanso, es vital la dieta. “Consumo una dieta bastante variada. Incluyo pescado azul y rojo cada semana, bastante pollo con hidratos previo a los partidos y legumbres, sobre todo a mediodía”, describe Durán. Dependiendo de la carga del entrenamiento la dieta varía para adaptarse a las necesidades del deportista. Cuando se le pregunta por uno de los aspectos claves de su preparación, Durán resalta que “el tema de la alimentación ha sido uno de los aspectos más destacados”.
Para asegurarse de que todo está en orden, los clubes llevan a cabo exhaustivas pruebas médicas. “Tenemos el reconocimiento médico que son cinco pruebas antes de comenzar la temporada para que todo esté en orden, después, si has tenido alguna lesión te hacen más pruebas médicas para analizar el alcance y cuando estás recuperado te vuelven a hacer las pruebas para ver que todo esté bien”, explica Morante.
Tanto Morante como Quintana son jugadores de campo, por lo que sus entrenamientos son similares. Ambos coinciden en que se divide en dos partes, gimnasio y ejercicios con balón, aunque estos cambian según el club: “En el Ibiza hacemos más gimnasio, en el Madrid era más balón”, ejemplifica Morante. Sin embargo, en el caso de Durán es distinto: “Los porteros solemos trabajar otros aspectos que los jugadores no necesitan”, explica el portero del Mallorca B. “Hacemos mucho énfasis en los reflejos, el correcto blocaje del balón… Además, trabajamos mucho el impulsarnos con fuerza y realizar movimientos previos antes de lanzarnos a parar un balón”.
Cada profesional debe conocer sus necesidades, puntos fuertes y débiles para trabajar en ello con la mayor rigurosidad posible. Esto conlleva entrenamiento específicos, buen descanso y una nutrición personalizada para alcanzar sus objetivos, que tanto sacrificios han costado, como confiesa Morante: “Miles de planes con tus amigos, dejar de vivir en el pueblo en el que te has criado o ver a tus padres cada ciertos meses”.









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